El río Ocloro sobrevive con su agua fétida, de color negro y nubes de zancudos, recibiendo vertidos de aguas jabonosas, materia fecal que flota acumulada en su superficie y basura. Se ha comprobado su contaminación severa a lo largo de su recorrido por varios cantones y los vecinos que conviven con él lo describen como una “cloaca abierta”.
El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) afirmó que, si bien no existen descargas de aguas residuales al río Ocloro del sistema de alcantarillado sanitario operado por el AyA, sí se detectaron “descargas directas de las viviendas al río”, por lo cual solicitó una intervención del Ministerio de Salud y de la Municipalidad de Montes de Oca.
Mientras tanto la Municipalidad de Montes de Oca indicó que realizan giras de campo en coordinación interinstitucional, en la lucha por sanear dicho cuerpo de agua; pero aclaró que el Ministerio de Salud es el único ente rector que puede girar las órdenes sanitarias hacia los responsables de los vertidos para su eliminación.
En un recorrido realizado por UNIVERSIDAD el pasado 19 de marzo, se pudo ver en la calle 28, en el barrio Francisco Peralta, el agua fétida y la basura en las márgenes del Ocloro, mientras una alcantarilla supuestamente pluvial de alrededor de 60 centímetros de ancho desfogaba agua al río en plena época seca. En este sector, la margen norte del río pertenece a Montes de Oca y su margen sur a San José (Zapote).
En la calle 41, avenida 14, en los Yoses Sur, el río discurre con agua turbia hasta juntarse con una alcantarilla de alrededor de 90 centímetros de ancho que desfoga en medio del cauce, y a partir de ahí se ve materia orgánica —aparentemente fecal— flotando a lo largo del cauce.
Mientras que en el parquecito ecológico que se ubica entre avenidas 26A y 26B, en el Residencial Don Bosco, el agua nauseabunda descansa empozada y de color negro bajo nubes de zancudos.
Tanto aquí como en los Yoses Sur hay colectores de aguas negras del AyA al borde del río, que, según relatan los vecinos, se desbordan en invierno, cuando hay lluvias torrenciales y son arrastradas por las correntadas.
Fotografías y videos enviados a este medio por Sol Fernández-Val, vecina de barrio Francisco Peralta, muestran que, tanto el 22 de febrero como el 4 de abril, hubo descargas de aguas negras nauseabundas en el río, en alguna parte del trayecto entre Zapote y Francisco Peralta.
Materia orgánica —aparentemente fecal— flotando a lo largo del cauce en la calle 41, avenida 14, en los Yoses Sur. (Foto: Kattia Alvarado) “Se ven las heces flotando” Sol Fernández-Val, vecina de barrio Francisco Peralta e integrante del comité local del Corredor Biológico Interurbano María Aguilar, conoció el Ocloro cuando era una quebrada donde se podían pescar olominas y saltar de un lado a otro.
En su criterio, el Ministerio de Salud “no vela por la salud de las personas que viven a la par de este río”. “Aquí no se puede ni respirar de la hediondez, cuando baja el agua se estanca, se ven las heces flotando, pasando por ahí; cada vez es peor”, exclamó. “Los ciudadanos tenemos derecho a tener condiciones sanitarias dignas. ¿Cómo va uno a vivir al frente de una cloaca abierta?”, dijo.
Roberto Umaña Balser es vecino de Los Yoses Sur desde hace 60 años. “Esta es la nueva alcantarilla y es la que genera la mayor cantidad de contaminación, inclusive fecal. Eso que flota son heces, el olor es insoportable, la contaminación por zancudos es intolerable”, declaró mientras mostraba el cauce frente a su vivienda. “Cuando estas aguas llegan a (la ciudadela) Calderón Muñoz (Zapote) no son aguas pluviales. Esta gente está siendo contaminada con heces y quien sabe con cuantas más cosas y el problema es la complicidad de las autoridades”, afirmó Umaña. “Nos dijeron que eran aguas pluviales, las aguas pluviales no van a heder, a apestar, como hieden estas aguas, no traerían desechos sólidos”, enfatizó.
Ileana Gutiérrez, quien es vecina del Residencial Don Bosco, contó que, “en verano o invierno”, siempre corre agua negra por el Ocloro. “Por supuesto que cuando llueve es más diluido, por decirlo de alguna manera, pero siempre está sucio”. También dijo que el zancudero es desesperante, en invierno y en verano, y el olor nauseabundo.
Con respecto al colector de aguas negras que se ubica a la par de un puente peatonal, señaló: “En ese puente hay una tapa inmensa de acueductos y cuando llueve se rebalsa y sale papel higiénico, excrementos, de todo sale por ahí. Cuando llueve se levanta la tapa de hierro y salen todas las cochinadas que usted se pueda imaginar”.
Agua nauseabunda descansa empozada y de color negro bajo nubes de zancudos entre avenidas 26A y 26B, en Residencial Don Bosco. (Foto: Kattia Alvarado) Alcantarillado sanitario viaja a la par del río El primer sitio donde se evidencia la existencia del Ocloro es en una acequia del Parque El Cas, en la urbanización Freses, en Curridabat. La microcuenca del río Ocloro tiene una superficie de 5,05 kilómetros cuadrados (km2), y se desprende de la cuenca del María Aguilar. Transcurre por los cantones de Curridabat, Montes de Oca y San José, a lo largo de 5.956 metros. Aproximadamente un 69% del río fluye descubierto —en cauce natural o en acequia— y un 31% entubado, según información del AyA.
Como el uso del suelo es completamente urbano y está impermeabilizado, la escorrentía pluvial que drena en el Ocloro recoge contaminantes de techos, calles y suelo de toda la microcuenca por medio del alcantarillado pluvial municipal, explica el AyA.
Sin embargo, como la infraestructura del sistema de alcantarillado sanitario se ubica en las márgenes del río y usa la pendiente para trasladar el flujo, esta no es solo una cuenca hidrográfica, sino también una cuenca sanitaria, según el informe del AyA “Contaminación difusa en la microcuenca del río Ocloro”. ¿Qué significa esto? Que el subcolector del sistema de alcantarillado sanitario del AyA va contiguo al cauce del río e incluso la tubería lo entrecruza varias veces, según muestran los mapas.
El Departamento de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Montes de Oca explicó a UNIVERSIDAD que hay dos tipos de tuberías que impactan el río: la primera es la tubería pluvial, la cual solamente recibe aguas de lluvia y que es administrada por el municipio. La segunda es la red sanitaria administrada por el AyA, la cual va paralelamente a las áreas de protección del cuerpo de agua y funcionan por gravedad. Su operación y mantenimiento es competencia del AyA. “Al estar paralelo al cauce, si la red sanitaria sufre fugas, desplazamiento de los niples de las tuberías u otro tipo de averías, son directamente llevadas al flujo natural del caudal de este río Ocloro”, expuso la Municipalidad.
Colector de aguas negras contiguo al río y de un puente peatonal, cerca del Residencial Don Bosco. (Foto: Kattia Alvarado) Contaminación muy severa El deterioro de la salud ambiental del Ocloro y su contaminación muy severa se documentó en la investigación realizada por el Tecnológico de Costa Rica (TEC), “Evaluación de la salud ambiental del río Ocloro, utilizando una metodología mixta” y publicada en octubre de 2023.
Para la investigación se realizaron muestreos para verificar la calidad del agua entre 2019 y 2021 y se usó el Índice Holandés, descrito en el Reglamento para la Evaluación y Clasificación de la Calidad de Cuerpos de Agua Superficiales (Decreto 33.903-MINAE-S). Según el estudio, 16 muestras de 20 fueron calificadas como “clase 5”, la cual se asocia con la categoría de calidad “contaminación muy severa”.
Los resultados mostraron 5.000 (NMP/100 ml) de coliformes fecales (número más probable por 100 mililitros), mientras que normas internacionales señalan que un río urbano saludable debe contener una concentración de no más de 1.000 (NMP/100 ml) de coliformes fecales. La contaminación presente no permite el uso del río Ocloro “prácticamente para ningún fin”, enfatizó la investigación.
Asimismo, el estudio categorizó tres niveles de contaminación: elevado (talleres mecánicos, centros comerciales, bares, ebanisterías y lubricentros); moderado (clínicas, bodegas y almacenes, gasolineras, fábricas, farmacias, venta de baterías y vehículos, cerrajerías y ferreterías); y reducido (restaurantes, sodas, salones de belleza, veterinarias, panaderías, pulperías y cafeterías), principalmente en los barrios de San Pedro, los Yoses y Francisco Peralta.
Descargas ilícitas y rebalses Este medio consultó al AyA sobre la situación. La institución afirmó que en el sistema de alcantarillado sanitario administrado y operado por el AyA no existen descargas de aguas residuales al río Ocloro; pero que sí se determinó la existencia de “descargas directas de las viviendas al río”, y que se solicitó al Ministerio de Salud y a la Municipalidad de Montes de Oca que las intervinieran. “Se realizaron recorridos por la extensión del colector de aguas residuales que discurre por ese sector y no se observaron problemas o derrames en las tuberías o pozos de registro de la red de alcantarillado sanitario, por lo cual no se considera que esas aguas provengan de la red sanitaria (…). Es muy probable que se trate de aguas residuales que de manera ilícita se descargan por parte de terceros en los sistemas pluviales”, indicó el AyA.
El AyA destacó que corresponde al Ministerio de Salud eliminar el desfogue de aguas negras de viviendas y comercios al río Ocloro. Desde el 16 de marzo se solicitó la posición del Ministerio de Salud; pero la consulta aún se encuentra en trámite.
La Municipalidad de Montes de Oca comunicó que se ha recorrido la cuenca con funcionarios del AyA para analizar aparentes vertidos ilegales, y analizar las condiciones existentes.
También refirió que en reunión con la Municipalidad de Curridabat se expuso la propuesta de realizar una valoración interinstitucional para abordar el tema junto con el Ministerio de Salud. El fin es detectar las fuentes de vertidos y su origen contaminante en el cantón de Curridabat y eliminar dichas conexiones que afectan desde su nacimiento detrás de Plaza del Sol y pasando por Montes de Oca hasta el parque Francisco Peralta Yoses Sur, y Zapote afectando la calidad del recurso hídrico local.
Según el municipio, están a la espera de las convocatorias municipales para tratar el tema y su abordaje integral.
Por su parte, la Municipalidad de San José se desentendió completamente del tema. “Los entes competentes en esta materia son el AyA y el Ministerio de Salud, ya que la Municipalidad no tiene competencia en aguas negras”, respondió. La entrada Río Ocloro, una cloaca abierta: heces y basura recorren tres cantones ante la pasividad oficial aparece primero en Semanario Universidad.
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