En escena, en un extremo a la derecha, está el personaje Britany, quien prepara nerviosa e ilusionada el cumpleaños de su hija. Corta papelitos que caen en el piso y brillan con la luz. Conforme pasan los minutos la espera se torna insoportable. ¿Llegarán su hija y la madre? Britany espera y espera, mientras el público angustiado la acompaña .
Madre Carajo es un díptico teatral que expone las complejidades de las vidas de dos mujeres trans en Costa Rica.
La puesta en escena nos cuenta sobre la marginalidad y la discriminación, conforme va tejiendo, con recursos de video y audio también, los relatos resilientes de dos amigas trans que viven cada una historia relacionada con la maternidad y el derecho fundamental a ser reconocidas y amadas en los vínculos familiares, filiales, de amistad y de pareja.
Con dramaturgia de Camila Schumacher, escritora, periodista y activista por los derechos de las mujeres trans, el montaje fue dirigido por Mara Toruño, con las actuaciones de Jimena Fanco y Natalia Porras, en los personajes protagónicos de Ámbar y Britany. Las acompañan: María Bonilla como mamita, Zoraya Mañalich como Andrea, Alejandro Acuña como José, Melissa Vargas como Marisa y Bernardo Mena Young como Uber.
Sobre todo en estos tiempos, la obra provoca una reflexión urgente y necesaria acerca de cómo “el pasado y los prejuicios definen—y pueden fracturar—los lazos más íntimos y antiguos que tenemos. Frente a la exclusión social, toda persona tiene el derecho de establecer en su familia, biológica o elegida, un espacio inquebrantable donde su ser se reconozca en protección, amor y aceptación plena”, puntualiza el texto de presentación de Madre Carajo.
Las funciones son en el Teatro de las Artes de la Universidad de Costa Rica, los días jueves 9, viernes 10 y sábado 11 de abril a las 7 p.m. y el domingo 12 de abril, a las 6 p. m. Para la compra de entradas hacer clic en el enlace.
De acuerdo con Franco, actriz con trayectoria en el cine costarricense, la obra ha significado progreso, visibilidad y oportunidades, a partir de la necesidad de que se escuchen las historias y de hacer consciencia. “Es un sueño que se hizo realidad…. Una promesa cumplida», expresó la actriz Jimena Franco. (foto: Luciana Castro Schumacher) “Es un sueño que se hizo realidad…. Una promesa cumplida. Conocer un equipo de gente increíble que ha trabajado con muchísimo esfuerzo y aprendizaje personal”, dijo a UNIVERSIDAD.
Porras, por su parte, expresó que a ella le ha permitido reconocer su capacidad artística. “Es una gran oportunidad que nos han dado Camila y Mara en poder representar esta obra y estas realidades que aunque son ficticias no se separan de la realidad”.
Agregó que son dos realidades distintas que pueden representarse en una puesta en escena y un reconocimiento a la mentalidad y la capacidad trans. “Es una gran oportunidad que nos ha dado Camila y Mara en poder representar esta obra y estas realidades que aunque son ficticias no se separan de la realidad”. (Luciana Castro Schumacher)
De acuerdo con Schumacher, Madre carajo está emparentada con Atrevidas, su libro de no ficción para el que realizó 50 entrevistas, y que está escrito en primera persona y las protagonistas de cada relato no están identificadas con un nombre.
El libro de relatos fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría 2019 en la categoría de cuento.
Luego vino la pandemia y surgió la posibilidad de escribir la obra en el marco del doctorado de dramaturgia en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD), que inició Schumacher en Argentina con la tutela de Ariel Barchilón.
Posteriormente Schumacher ganó con el proyecto un Proartes, cuya implementación se puso en pausa por la pandemia. «Seguí en el doctorado y me di cuenta que me interesaba contar otras historias, ficticias…. que tuvieran asidero en la realidad pero que hablaran de la maternidad tanto desde el deseo de maternar como del rol de hija y los cuidados. Así nació el texto que ya está en imprenta”, contó.
El montaje fue una promesa que Schumacher les hizo a las mujeres con quienes ha sostenido una relación laboral y afectiva en Transvida: “esas mujeres que querían ser actrices, y se volvió un desafío probar cuánto tienen en común las historias de las mujeres, en general.
Para Schumacher fue fundamental que quienes finalmente protagonizaran la puesta en escena llevaran un proceso serio de acercamiento a las artes dramáticas, lo más parecido a lo que ocurre en la carrera.
Hito escénico Por ello buscó a la directora de la Escuela de Artes Dramáticas, Ericka Rojas, y a Mara Toruño, quien dirigió la obra. “Desde hace año y medio, Jimena y Natalia, Mara y yo nos reunimos una vez por semana en Transvida que prestó el espacio para trabajar. En el medio vivimos la agonía y el duelo de Dayana”, detalló.
En enero de este año se sumó el resto del elenco y del equipo técnico. “El hito es que las actrices sostuvieran la obra en el escenario, lo más profesionalmente posible, con todos los desafíos que tiene desde lo humano y lo artístico”, comentó Schumacher.
La obra se monta en un contexto en que políticamente, el gobierno apuesta por el odio y la indiferencia, se lamentó Schumacher, y que espectadores se acerquen al teatro y se den el chance de conocer, ver y vivir lo que ocurre en escena es fundamental. “Yo creo que el amor, es un motor y el humor, también y con esas banderas y el agradecimiento inmenso que siento de ser parte, de estar tan cerca de la comunidad trans es que sostengo desde la gestión y el acompañamiento de este proyecto”
Toruño, la directora de la obra, manifestó que ha sido un viaje del miedo al respeto. “Para mí, entrar en este proceso fue meterme en un mundo que sentía lejano y darme cuenta de que el teatro es, ante todo, una resistencia contra esa idea de que «aquí no pasa nada». Trabajar primero con Natalia y Jimena, gracias a Camila, ha sido una lección de vida, agregó Toruño. «Mientras yo les enseñaba técnica para construir un personaje, ellas me enseñaban a mí lo que es la resiliencia trans” .
El montaje fue una promesa que Schumacher les hizo a las mujeres con quienes ha sostenido una relación laboral y afectiva en Transvida. (Foto: Luciana Castro Schumacher)
De este modo, Toruño descubrió que tienen más en común de lo que ella pensaba: «el compromiso, las ganas y capacidad de trabajo constante y la valentía para amarrarnos las enaguas y caminar juntas en esta obra”.
La obra Madre Carajo para Toruño, no es solo importante en la actualidad sino urgente, al confirmarse el retiro de Costa Rica de foros internacionales de derechos humanos. “Da mucha preocupación, porque el papel aguanta lo que le pongan, pero la piel no”, dijo, y la obra revela la grieta enorme que hay entre el discurso oficial y lo vivido en la calle es muy grande. “No podemos decir que ya todo está bien cuando mujeres como Ámbar y Britany todavía tienen que pelear para que se las reconozca, para sentirse seguras y acceder a derechos que el resto damos por sentado como trabajo digno, educación o salud de calidad. Esta obra es un recordatorio de que la dignidad humana no es un objetivo cumplido, sino una lucha de todos los días”, finalizó Toruño.
La entrada Madre carajo: vidas, familias y afectos de dos mujeres trans aparece primero en Semanario Universidad.
Comentarios