Lo normal en las últimas semanas de cada gobierno era que el presidente de la República cediera el protagonismo al sucesor o sucesora electa, y que esta tomara el protagonismo con el gobernante saliente en un segundo plano frente a los preparativos a cargo del nuevo mandatario o mandataria, sus anuncios sobre el nuevo gabinete o la información sobre proyectos o planes que priorizaría dentro de su propia línea política.
Salvo algunas excepciones, eso era lo normal, pero el presidente Rodrigo Chaves está decidido a llevar hasta las fechas finales de su mandato su estilo propio caracterizado por sus mensajes de corte popular, apelando al apoyo de la gente y atizando la hoguera retórica en que suele colocar a cualquier actor político que se le oponga o lo critique. La diferencia en estas últimas semanas es que no sólo dispara contra sus críticos, sino también contra los que pueda tener Laura Fernández, su heredera a partir del 8 de mayo.
La evidencia más clara del “modo campaña” de Chaves, al faltar sólo el último de los 48 meses de su mandato presidencial, es la gira que decidió emprender por distintas regiones fuera de San José, un recorrido de “despedida” para agradecer el apoyo popular recibido en todo el cuatrienio, según sus propias palabras, aunque un análisis más detallado revela otras connotaciones. “Veo a un presidente Chaves abocado a la consolidación de un movimiento político de largo alcance en torno a él, en el cual deja claro que la administración de Laura Fernández la ve como continuidad de ese movimiento”, dijo, a finales de marzo, el comentarista político Mario Quirós en el programa Por Tres Razones, de Radio Columbia, en sintonía con los señalamientos de quienes ven la posibilidad de que Chaves mantenga interés en una reelección posterior o en mantener el poder político aunque la silla presidencial la ocupe Fernández. “El pueblo de Costa Rica me está dando un apoyo apabullante”, dijo regodeándose Rodrigo Chaves este lunes en Cartago, al visitar las obras de una escuela que, sin embargo, no podrá ser inaugurada en el gobierno actual. Horas antes había estado en una actividad sobre agro en esa provincia, dos semanas atrás visitó Guanacaste para visitar obras que asegura haber desatascado. “Inspeccionar” es la palabra que utiliza la Casa Presidencial, como lo hizo este mismo martes con la construcción de la llamada “megacárcel”, que tampoco podrá inaugurar Chaves como mandatario en funciones.
Sin confirmarse aún si Chaves ocupará algún cargo de poder en el gabinete de su heredera Fernández, o si esta adoptará alguna línea propia más allá de la continuidad prometida, el presidente hace gala de la habilidad que ha mostrado desde 2022 para dirigir la discusión pública y convertirse él en el centro de los debates de poder, así como rostro del nuevo movimiento político e incluso vocero del gobierno entrante. Esto se dejó ver este mismo lunes, cuando arremetió contra posibles críticos que tenga Laura Fernández en su gobierno a partir del 8 de mayo y advirtió sobre eventuales dificultades económicas que sobrevengan por factores internacionales.
Con la presidenta electa como ministra de la Presidencia, subordinada suya apenas pasaron las elecciones del 2 de febrero, Chaves acude a las actividades donde él tiene el protagonismo. Fernández lo acompaña, pero el primer paso y el micrófono es del presidente. Él le dedica buenas palabras (“Laura Fernández será la mejor presidente de la historia de Costa Rica”), pero la pauta la lleva él. Mientras tanto, la presidenta electa exhibe poco margen propio para su gobierno. “Al presidente le favorece que haya un gran vacío del nuevo gobierno, es poca la información a estas alturas, actividades o anuncios sobre quiénes van en el gabinete, prioridades”, dijo el politólogo Ronald Alfaro, del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR). “Es el estado que lo caracteriza: nada le compite en términos de atención y de agenda. Termina su gobierno como empezó, sabiendo que le ha dado rédito”, añade el investigador.
Para Alfaro, el cierre del gobierno de Chaves es una manera de fortalecer aún más la fidelidad y la identidad del movimiento político que lidera y que hizo posible el triunfo de Laura Fernández el 2 de febrero. “Está aprovechando todas las oportunidades que se tengan para fortalecer esa fidelidad”, advierte el politólogo, quien advierte que eso deja abierta la pregunta sobre el futuro político del mandatario.
La ley actual indica que cualquier presidente puede reelegirse, pero no en las elecciones siguientes, sino en las posteriores. Es decir, Chaves podría volver a postularse en el 2034, no en el 2030, salvo algún cambio legal que implica modificaciones a la Constitución Política, para lo cual se necesitaría una mayoría calificada que luce imposible con sólo los 31 diputados oficialistas. ¿Podrían diputados de fracciones opositoras ayudar a alcanzar esa mayoría necesaria de 38 diputados para reformar la Constitución en este tema? Para Mario Quirós, esa es una opción remota. “Veo difícil que acepten hacer esos cambios a la reelección, por la popularidad que tiene”, dijo en referencia a la aprobación ciudadana superior al 60% en estos momentos, un elemento que en el futuro haría probable un triunfo suyo, en contra de los anhelos de grupos opositores.
Los planes certeros de Chaves no se conocen o no los tiene claros aún. “Lo consideraré si hace falta”, respondió a un periodista que le preguntó sobre una eventual reelección, sin explicar cuáles serían las condiciones que justificarían que sí hace falta su regreso. En veremos está la posibilidad de una reforma constitucional y también la opción, aunque poco señalada, de que regrese en 2030 a un cargo popular, pero como diputado. Ahora, sin embargo, ni siquiera hay claridad sobre qué será de Chaves el 9 de mayo y cómo se conducirá subordinado al poder formal de Fernández. La entrada Chaves cierra su gobierno “en modo campaña” aparece primero en Semanario Universidad.
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