Un estudio desarrollado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres evidenció que 3,5 millones de mujeres en la región Iberoamericana —cerca del 2,5% de la fuerza laboral femenina— generan ingresos a través de plataformas digitales.
Cuando se habla de plataformas digitales se incluyen aquellas basadas en la ubicación y que ocupa de la presencia física de la persona trabajadora para la prestación del servicio; también las que son en línea, que operan en la web, es decir, permiten a las personas trabajadoras prestar sus servicios a distancia para un mercado global.
Lorena Larios, secretaria para la Cooperación Iberoamericana de la SEGIB advirtió sobre las brechas persistentes en este modelo laboral, que, aunque amplía oportunidades y ofrece flexibilidad, también reproduce desigualdades de género.
El estudio denominado “Mujeres en la economía de plataformas: desafíos y oportunidades en Iberoamérica” estima que hay enormes desigualdades salariales, incluso entre trabajadoras con niveles educativos similares o superiores a los de sus pares varones. “En plataformas de trabajo en línea, las mujeres ganan en promedio un 40% menos por hora y hasta un 67% menos en ingresos semanales. Además, dedican alrededor del 25% de su tiempo a tareas no remuneradas, como la búsqueda o espera de encargos”, detalló el informe.
Precisamente, estas brechas responden a factores como la segregación ocupacional, la menor presencia femenina en áreas tecnológicas mejor remuneradas y la carga desproporcionada de las labores de cuidados.
De hecho, en el mundo, las mujeres cargan con una parte desproporcionada del trabajo de cuidados no remunerado, lo que limita su participación plena en el mercado laboral y se estima que, al 2024, un total de 708 millones de mujeres no pudieron participar en el mercado laboral debido al trabajo de cuidados no remunerado.
Frente a estos datos, la directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Ana Virginia Moreira Gomes, destacó la importancia de contar con evidencia sólida para comprender mejor estas transformaciones del mundo del trabajo. “Necesitamos datos rigurosos y una mirada realmente regional y tripartita (gobierno, empleadores y trabajadores) para comprender a fondo los desafíos y oportunidades de los nuevos sectores digitales, y para asegurar que no se reproduzcan los sesgos de género que ya existen”, indicó.
Por su parte, Lorena Larios acotó que este tipo de estudios son esenciales para transformar la evidencia en recomendaciones concretas de política pública que permitan garantizar derechos, reducir brechas y orientar el desarrollo de la economía digital hacia la igualdad.
Y es que, a la problemática salarial, también se suman aspectos en materia de protección social, derivados de las relaciones laborales atípicas que caracterizan este modelo, lo que podría limitar su acceso a coberturas esenciales como seguros de salud, prestaciones por desempleo, pensiones y protección contra accidentes laborales. “Además, la práctica de pagos a destajo que es muy frecuente en el trabajo en plataformas podría estar asociada a mayores niveles de informalidad y plantear desafíos para la determinación de las bases de contribución, aunado a limitaciones y desafíos para la libre asociación o negociación colectiva”, agregó el informe.
Para Bibiana Aido, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, solo mediante el trabajo conjunto entre gobiernos, sector privado y organismos internacionales será posible eliminar las barreras y estereotipos que siguen limitando la participación plena de las mujeres en los mercados laborales y en la economía del futuro. La entrada 3,5 millones de mujeres en Iberoamérica reciben ingresos a través de plataformas digitales; ganan 67% menos que hombres aparece primero en Semanario Universidad.
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